SUBIDA DE MIS NOVELAS CORTAS GRATUITAS

SEGUNDA PARTE

-PRIMERA PARTE ENTERA TRAS LOS NUEVOS CAPÍTULOS-

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10/02/2018

 

 

XV

Atormentado

 

 

Iv y Laso conversaban sobre Layín.

 

─ Se acerca la fecha de mi partida, hemos de separarnos ya. Le explicaré que no quiero más enfrentamientos por lo del grupo de Yuad. ─Dijo Iv.

 

─ Has de decirle la verdad.

 

─ ¿Qué se ha estado besando y enamorando de un alienígena? Le entraría el pánico.

 

─ No me pasó a mí.

 

─ No te ofendas, pero no son los mismos sentimientos. Nuestra intimidad es mayor de la que pueda haber entre nosotros, como comprenderás, aun sin llegar al momento culminante. No estaría bien llevarla a ese límite sin saber la verdad y marchándome a los seis meses. ─Dijo Iv íntegramente.

 

─ Por eso insistes en que os divirtáis un año y te irás. Pero os habéis enamorado.

 

─  Exacto, todo se ha complicado. Aunque no puedo variar mis sentimientos a pesar de que ella sí lo haga al descubrirlo.

 

─ No lo hará. Ella no es así. ─Dijo Laso.

 

─ Lo sé. Tal vez me ame como ahora pero somos, literalmente de mundos distintos. He de irme o renunciar a todo por ella sin saber si somos biológicamente compatibles o si la haría daño, llegado el momento, por mi energía vital. No puedo arriesgar su salud y su vida.

 

─ ¿Energía vital?

 

─ Olvídalo. Solo has de saber que nuestro amor es platónico.

 

─ Lo lamento mucho, Iv. Sobre el grupo de Yuad, aunque te separes de Layín van a seguir acosándote igual.

 

─ ¿Por qué?

 

─ Porque creo que algún profesor se ha ido de la lengua y ha contado lo de tu proyecto. Yuad te envidiará al creer que optas a ganar el galardón extraordinario al final de la carrera y dos años por delante. Y llamará a sus amiguitos de forma que quiera vengarse de ti y hacerte retirar el proyecto de nuevas lentes. El proyecto inexistente que hace de tapadera de tu proyecto verdadero.  

 

Iv fue a clase portando en su interior su herido corazón. Solo disponía de unos meses de felicidad junto a Layín y todo se esfumaría, al marchar. Excepto su amor por ella. Y aunque no le había contado la verdad sobre quien era, había sido sincero respecto a sus sentimientos y le había hablado, aun sin saber ella el por qué, de que su amor era imposible. Además, a partir de aquel día ocurrió lo que Laso había dicho. Algún elitista intolerante profesor habló más de la cuenta y el grupo de Yuad, llenos de envidia, no paraban de asediarlo todo el tiempo. Se burlaban de él, le acorralaban y le volvieron a golpear más de una vez. Iv tuvo que dominarse y aguantar. Ellos pensaron que al fin le habían aterrorizado. Nada más lejos de la realidad, sufría, pero no les temía. No obstante, su frustración era enorme, podía vencerlos a todos en segundos usando el impulso de su energía vital, pero era preciso contenerse o le descubrirían. Era una tortura.

 

Laso se encontraba medio adormilado en el aula cuando su novia Eilina le llamo la atención.

 

─ ¿Qué te pasa? Estos últimos meses parecías agotado. Y cuando no, ya no quedas como antes y no vamos a pasear por las tardes. Dices que has de estudiar mucho y lo respeto, pero es que hasta los fines de semana te quedas y he de salir solo acompañada de mis amigas a la ciudad. ─Dijo Eilina, ya que el Campus se encontraba a las afueras y la residencia dentro de él.

 

─ Pero te diviertes, ¿no? Eso es lo importante.

 

─ Ya, pero quiero que salgamos juntos y solos como antes, al menos esta noche.

 

─  Y lo haremos a partir de ahora. ─Dijo Laso─ Ya he terminado un proyecto que estaba llevando a cabo.

 

─ ¡Estupendo! Mañana por la noche, salida romántica.

 

Y así fue. Iv al fin pudo dormir de noche a un horario normal, tras pasear a escondidas por los jardines junto a Layín. Los otros llegaron de madrugada, Laso acompañó a su novia a la puerta de su habitación y volvió a la suya. Al día siguiente, vio a Iv preocupado.

 

─ ¿Qué te pasa?

 

─ Se acerca el momento y estoy nervioso. Y no volveré a veros a Layín y a ti.

 

Laso estaba inquieto por la situación, pero confiaba plenamente en el dispositivo diseñado por su mejor amigo. Se sintió triste porque no volvería a verlo y porque Iv no podría quedarse junto a Layín.

 

─ Dijiste que el portal solo puede usarse por la misma persona al mismo lugar solo dos veces, ida y vuelta. Al menos podremos visitarte una vez.

 

─ Imposible. El portal está configurado de forma que solo pueda acceder el código genético de nuestra especie. Lo hicimos nosotros, los Protectores, de modo que nadie más que pudiese ser un peligro, lo usase.     

 

Laso se entristeció e Iv le abrazó. Tras separarse le dijo.

 

─ Jamás te olvidaré. Y cuando me vaya piensa que has ayudado a salvar tu mundo.

 

 

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27/01/2018

 

XIII

 

Intrusiones nocturnas

 

 

            Iv y Laso volvieron a su cuarto. Este último le abrazó.

 

─ ¡Has estado fabuloso, y eso que te cuesta mentir! Pero cuida lo de tu arrogancia.

 

─ No era mi intención, solo constataba un hecho. ─Dijo Iv sinceramente.

 

─ Pero cuando esto se difunda te van a tomar más manía los del grupo elitista y su profesorado. Y siendo quien eres es mejor que pases desapercibido, no has de llamar tanto la atención o te descubrirán.

 

─ Sí es cierto, tú lo hiciste. No me he sabido infiltrar como es adecuado. Voy a ser más cuidadoso a partir de ahora. Pasaré desapercibido.

 

─ ¿Y cuándo te asedien Yuad y compañía? ─inquirió Laso.

 

─ Bajaré la cabeza y aguantaré lo que sea como haces tú. Hay que saber cuándo no destacar.

 

─ Listo y preparado. Explícame tus diseños, puede que hasta entienda algo.

 

─ Claro que lo harás, serás capaz de inmediato. ─Dijo Iv.

 

Tras lo cual, esa noche ambos bajaron a las instalaciones. Iv introducía el código de acceso mientras Laso vigilaba. Ambos entraron y mostrando el diseño del acoplador y del generador de campos de energía, fue explicándolo a Laso.

 

─ Es muy complicado pero ayudado por esa monada de mini-robot, creo que podré lograrlo.

 

El mini- robot se desacopló y aparecieron dos, uno ayudaba a Laso y el otro a Iv.

 

─ ¿Dónde escondemos los dispositivos? ─Inquirió Iv─ Será muy grande al terminarlo y los profesores llegan aquí por las tardes.

 

─ Hay un ático al que nadie sube. Lo colocamos allí y el día que el empleado de la limpieza se encargue del ático, tú lo guardas aquí. No coinciden, el turno de limpieza es por la mañana y los profesores están en clase, viniendo aquí por la tarde. ─Dijo Laso.─ Es una suerte que haya un único turno de clase. Lo que no comprendo es como vamos a subirlo cuando esté casi terminado y pese tanto aunque podamos al principio.

 

─ No te preocupes por eso. ─Dijo Iv calmado.

 

Y así lo hicieron. Cada noche, una vez construido el acoplador al lanzacohetes, construían la máquina generadora de campos de energía. Hasta que la terminaron y ya era demasiado grande y pesada, como predijeron.

 

─ Vigila, voy a sacarla. ─Dijo Iv.

 

─ ¿Tú solo? Imposible.

 

─ Confía en mí, gírate.

 

Iv se concentró o mejor dicho se desconcentró,  parando de inhibir algo la energía que todos llevamos dentro, que en su especie se podía exteriorizar. Y esa energía le otorgó el impulso de coger tan pesada máquina, disponiendo de una mayor fuerza física, mientras sus brazos se tornaban dorados. Iv la subió y la ocultó. Descendía de nuevo conteniendo su energía, cuando llegó hasta Laso.

 

─ Ya puedes volver a girarte.

 

Laso quedó atónito. ─ Ya me contarás como lo has hecho.

 

Iv guardó silencio y le sonrió. Todo el proyecto terminó un mes antes de lo previsto.


 

 

XIV

 

Asediado por estar enamorado

 

 

Durante aquellos meses, los insultos y palizas hacia Iv por parte del grupo de Yuad al terminar las clases continuaban. No podía defenderse, utilizar la fuerza de su energía vital haría que lo descubriesen y entorpecería su misión. Solo podía aguantar silenciosamente, aunque la mayoría sabían lo que sucedía y callaban. Nadie se atrevía a enfrentarse a  ellos por salvar de aquel tormento a un compañero. Y todo por estar enamorado de una chica de otro grado social, superior decían los elitistas, y salir juntos todo aquel tiempo. Layín no soportaba verlo sufrir así. Fue a hablar al Rector, el padre de Yuad, pero éste no hizo nada.

 

─ Iv, es culpa mía. Empezaron porque estamos juntos y no pueden soportar lo que ellos llaman, una chica de elite junto a un becado. Quizás de no estar a mi lado, se aplaquen algo. He pensado que podemos ser novios en secreto, porque no soy capaz de estar sin ti. Te amo.

 

─ Había pensado lo mismo. Fingiremos una discusión en la cafetería y cada uno por su lado. Tras lo cual, nos veremos en los jardines a media noche. Te amo, pero recuerda solo nos quedan seis meses.

 

Ella le acarició el rostro dulcemente. De pronto asustada, le dijo

 

─ Hablas de que es imposible verme más como algo inevitable que no quieres que suceda. ¿Es que tienes alguna enfermedad terminal? ─preguntó abrazándolo.─ Seré tuya hasta el final.

 

─ Tranquila, estoy bien. Se trata de algo muy diferente, no te asustes. Dentro de seis meses lo vas a comprender todo y sabrás por qué no puedo quedarme o tú irte a donde voy.

 

─ Seré paciente hasta saber la respuesta. ─Dijo Layín comprensiva.─ Y disfrutaré estos seis meses al lado del amor de mi vida.

 

Iv se emocionaba por momentos. Ya no era que fuera un amor, un novio, había dicho el amor de su vida. Y el sentía lo mismo por ella.

 

Hicieron el teatro de la discusión en la cafetería. Se alejaron y Yuad de él. Se vieron a solas a media noche en los jardines, y pasearon cogidos de la mano. Tal y como habían quedado. Se abrazaron y se besaron. Y en ese instante a ella le pareció que su rostro comenzaba a brillar, de forma dorada. Ella se apartó emocionada.

 

─ ¿Qué ha sido eso? Es fabuloso.

 

─ Un efecto óptico de la luna, la incipiente lluvia, la luz de las farolas y la de la ventana de alguna habitación, proyectado todo sobre mí. ─­­Dijo Iv nervioso.

 

─ No sabes mentir a quien amas y no soy tonta. ─Sonrió.─ Te pasa algo, algo distinto hay en ti, pero dije que aguardaría a que estuvieses preparado y me abrieras ese aspecto de tu vida. Nada de preguntas.

 

Iv no podía creerlo. ¡Confiaba en él plenamente! Veía algo raro y aguardaba pacientemente sin hacer preguntas. Era fabulosa.

 

 

 

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15/01/2018

 

 

XII

 

El tribunal Universitario

 

 

─ ¡Es cierto, según mis indicaciones podrías hacerlo! ¿Y estarías dispuesto a ayudarme?

 

─ Claro, hay que salvar a la Humanidad. Y ayudar al mejor amigo de mi vida. Como ya te he comentado, los gamberros de mi barrio que me hacían huir y los que eran iguales a mí nos escondíamos aterrorizados. No nos unimos era un “sálvese quien pueda”. Llego aquí, y el grupo elitista me asedia hasta rendirme, que fue muy pronto, haciéndome sentir inferior. Tú has sido la única persona que me ha tratado amablemente, aparte de mi novia y Layín. Pero jamás he disfrutado de la amistad y tú fuiste el único que, al llegar, me socorrió ante los otros, me has tratado como un igual y me has hecho sentir como tal. Y ahora me cuentas tu secreto a mí. Confías en mí, al fin. Es la primera vez que, socialmente, no me siento un perdedor, porque aunque soy dichoso al lado de mi novia, es la de más personalidad de la relación, sintiéndola superior a mí. Me siento bien, gracias a ti, aceptándome a mí mismo. ─Dijo Laso.─ Curioso que mi único amigo verdadero sea un alienígena.

 

─ Tú confiaste primero, al arrepentirte y subsanar tu otra acción arriesgando tu futuro ─Dijo Iv─ Y lo de alienígena, ¿te importa?

 

─ Nada. Además, vienes a salvarnos. Eres heroico. ¿Esta es tu verdadera forma, como nosotros?

 

─ No. He cambiado conteniendo mi energía, de modo que pudiera infiltrarme y pasar por humano.

 

─ No me importa como seas, eres mi mejor amigo.

 

Al día siguiente, dos profesores tocaron a la puerta de Iv y Laso.

 

─ Han desaparecido la memoria extraíble y los apuntes que nos suministraste. Tú eres el único que lo sabías, Laso.

 

─ ¿Por qué iba a llevarme algo que os he entregado?

 

       ─  Porque vi tu cara de arrepentimiento al marcharte. Has cambiado de idea.

 

─ El que ha cogido todo ha sido su autor, que está aquí ante vosotros. Y lo he cogido porque es mío. ─Dijo Iv.

 

─ Hay que convocar al Tribunal y esclarecer todo esto. Porque un chico de tu edad no es capaz de llevar a cabo algo, que nosotros mismos no entendemos.

 

Laso se inquietó. Iv cogió una carpeta de su mesa y le dijo.─ Tranquilo.

 

Iv fue conducido a la sala del Tribunal. Laso fue a su lado, como testigo.

 

─ Has entrado de noche en mi despacho, lo que es un delito. ─Dijo el profesor.─ Podría expulsarte.

 

─ Ya, pero no lo hará porque quiere saber de qué va el proyecto. Proyecto, que me fue robado primero, solo recuperaba lo que era mío.

 

─ Eso no nos ha quedado claro.

 

─ Expulsadme. Iré a la prensa y les relataré como esta prestigiosa Universidad, le roba los proyectos al alumnado. He registrado la autoría del diseño y el proyecto tras terminarlo, está en el registro de la propiedad intelectual. Ya no es mi palabra contra la vuestra. Hay pruebas a mi favor. Podéis comprobarlo. ─Dijo Iv.

 

Laso pensaba que era único echando faroles, porque se lo tragaron.

 

─ No vamos a expulsarte, pero queremos saber que es ese diseño. ─Dijo el profesor nervioso. ─ Y que nos digas quién es tu superior, porqué eso no has podido llevarlo a cabo tú.

 

─ Lo he hecho solo. El idioma es un código inventado por mí y así evito a los copiones. Y las avanzadas ecuaciones son mis estudios, de un dispositivo amplificador de las lentes que ya poseéis, de un telescopio normal y se ve mejor el Universo. Estudio Astrofísica, es lo que me interesa. Cuando lo acabe me haré famoso al igual que vuestra Universidad, de permitir a mi amigo utilizar los instrumentos que lo construirán. Ya lo hemos aclarado todo y sería el co-autor de mi proyecto bajo el nombre de esta prestigiosa Universidad, de permitirnos, continuar aquí.

 

La ambición de muchos de aquellos profesores le hicieron creerle y no molestarlo más. El prestigio de su Universidad subiría aún más. Pero continuaban diciendo que no podía ser obra suya.

 

─ Es imposible, solo 20 años. ─Dijo un profesor.

 

─ Preguntadme lo que queráis sobre cómo lo he hecho. ¿Imposible? Claro, igual que lo es que un niño de cinco años componga una ópera y se convierta en uno de los compositores y músicos mejores de todos los tiempos. O que cierto joven empleado de patentes, descubriera la ecuación de la Energía, E=mc2. O que un niño maltratado y huérfano resistiese los tormentos de su vida conservando su pureza y ayudando a los demás, ayudado por seres queridos, convirtiéndose a los veinte años en un famoso escritor que cuenta historias de desfavorecidos y de cómo salen adelante, incluyendo la suya propia entre otras. Un escritor tan famoso, por el cual se estudian aún sus obras y se han hecho adaptaciones cinematográficas. O que alguien dedicase su vida a descubrir inventos asombrosos como la electricidad o la bombilla que fueron atribuidos a otras personas. O que un hombre, padeciendo una terrible enfermedad, estuviese descubriendo los misterios del Universo hace tan solo cuatro siglos. Creo que todos sabemos de qué famosas personas prodigiosas estoy hablando.

 

─ Eso es cierto. ─Admitió el profesor.

 

─ Es más, insisto en que me sometáis a varios test y preguntas de inteligencia.

 

 Los profesores accedieron, atónitos, cuando su cociente intelectual demostraba ser el más alto de toda la Historia de la Humanidad. Y orgullosos y admirados, les dejaron marchar, otorgándoles vía libre, de forma que pudiera continuar su proyecto junto a su ayudante.   

 


07/01/2018

 

EL ALIENÍGENA PROTECTOR INTERGALÁCTICO

 

 

XI

 

El confidente

 

─ Vuelve a decirlo. ─Dijo Laso.

 

─ Soy distinto, como tú dices. Así que hay dos profesores alertados porque no saben que es mi diseño y no comprenden su avanzada Ciencia. ¿Tú que crees?

 

─ Que sea lo que sea jamás hará daño a nadie. Eres bueno.

 

─ ¿Les contaste lo de mis salidas nocturnas? ─Dijo Iv.

 

─ Jamás. Lo que hice fue porque me dolió que me mintieras, a diferencia de mí, que te cuento mi vida entera porque siento un gran afecto por ti. Por eso me arrepentí, me arriesgué solventando mi error y jamás volveré a delatar nada de ti. Porque eres mi mejor amigo, eres la primera persona, aparte de mi familia y mi novia que me trata respetuosamente. Mi infancia y adolescencia ha sido huir de los gamberros de mi barrio. Por ser de tal barrio, todos los elitistas de aquí me menosprecian. Menos tú, ha sido el único chico que me ha hecho sentirme una persona digna. Por eso mi lealtad está y estará siempre a tu lado, aunque no haya podido ganarme tu confianza.

 

Iv se quedó fascinado y emocionado. Algunas lágrimas casi brotan de sus ojos al oír aquello.

 

─ Ya te la has ganado ─Dijo Iv.─ Por tus buenas palabras sinceras y buenas acciones. Has salido de ese barrio que dices, y quieres ser útil a los demás. Tu sueño es contribuir a la Sociedad, y esa noche, casi pierdes ese sueño por ayudarme. Por corregir el chivatazo, sin motivo, porque no te he proporcionado una sola razón de confianza hacía a mí. Pero confías, como un verdadero amigo. Sabes, al principio de llegar y tras los tormentos a los que me ha sometido el grupo elitista durante estos meses, me he cuestionado si merecía la pena tal sufrimiento por salvar a la Especie Humana. Y me decía a mí mismo, que es lo que había que hacer, porque toda vida merece ser salvada, pero era como una obligación. Pero Layín y tú me habéis demostrado la belleza del Ser Humano. El amor, la amistad, la entrega y lealtad de la que es poseedora esta especie. Y ya no es una obligación estar aquí hasta el final del año, es un honor.

 

─ ¿Seres Humanos? ─inquirió Laso. Sí lo somos, pero no como tú. Lo sospechaba pero me parecía imposible. Dilo.

 

─  Soy Alienígena. ─Dijo Iv.

 

─ ¿Qué pasa dentro de un año? ¿Salvarnos de que?

 

─  El paso de un meteorito. Salvaros de él. Vine por primera vez a La Tierra cuando llegué a esta Universidad. El meteorito no impactará, pero pasará tan cerca de La Tierra que alterará vuestro eje de rotación y vuestro campo gravitatorio, sacándoos de vuestra orbita. Puedes comprender el desastre de eso. Pero generando un campo de energía que emane de La Tierra, se puede alejar de ella y destruir el meteorito controladamente, de forma que no haga daño. Por eso estoy aquí, he de construir un artefacto que genere dicho campo y activarlo al terminar el año. Nuestros dispositivos, son demasiado grandes y no pasan por los portales, que es el medio por el que he llegado aquí, por un portal. Como el que desprende la luz que viste, cuando llegó mi compañero y se marchó. Somos agentes de un equipo llamado Los Protectores Del Universo. Somos del planeta Shuriar y nuestra tecnología es la más avanzada de todo el Universo. Y decidimos ofrecerla a su disposición, de forma que pudiéramos proteger sus formas de existencia. Un grupo de nosotros, vivimos dentro de una plataforma espacial y mediante un espejo amplificador, podemos observar todos los mundos. Y cuando ocurre algo terrible y lo vemos, actuamos y lo salvamos. Como hacía mi padre, ésta es una de mis misiones. Soy Astrofísico desde hace tiempo, ya que nuestra capacidad cerebral es la más avanzada del Universo. Y, además, como protector sería allí, lo que vosotros aquí llamáis, un genio. Mi edad es veinte años, el ciclo de traslación de nuestro mundo a nuestro Sol, es prácticamente como el vuestro, los años coinciden. Así que soy superdotado, por eso me enviaron y acepté, quería salvaros.

 

─ ¡Es asombroso! ─exclamó Laso.─ Pero, ¿por qué una Universidad? Hay Instituciones Gubernamentales de mayor tecnología de la que hay aquí.

 

─ Y hay otros agentes allí. Pero la vigilancia es mayor y no pueden actuar, mientras que aquí podría pasar desapercibido. O casi. ─Le sonrió.

 

─ Genial. Ese era tu diseño y el código cifrado tu idioma. ¿Y la tecnología de esta Universidad te permite hacer lo que pretendes? ─preguntó Laso.

 

─ Claro. Solo necesitaba mi intelecto que ha diseñado el dispositivo y construirlo y acoplarlo al lanzacohetes, de ahí el mini-robot. Y la parte manual será un reto, aun ayudándome por él, porque lo mío es la teoría y no la práctica. He de llamar a uno de los Ingenieros de las otras ubicaciones y que llegue sin levantar sospechas. Irse a medio contrato de allí, llegar hasta aquí a tiempo y desconozco cómo infiltrarlo. Muy complicado. Así que lo intentaré usando solo el mini-robot.

 

─ ¿Dices construir? Sí, por eso mirabas mis libros y apuntes. Soy de último curso de Ingeniería aplicada, modalidad mecánica. Explícame tus diseños y te ayudaré.

 

      ─ ¿Lo harías? ─preguntó Iv.

 

─ Claro. Solo dime que hacer y lo construiré. No soy tan avanzado como vosotros, pero aquí soy un genio.

 

─ Claro, por eso lo de tu beca y estás aquí. Estupendo, mi querido amigo. Vamos a actuar juntos, clandestinamente. ─Dijo Iv emocionado, admirándolo.

 

─ Exacto. Salvemos al mundo. ─Le contestó Laso emocionado, admirando a su mejor amigo alienígena a su vez. 

 

 

 

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EL ALIENÍGENA PROTECTOR INTERGALÁCTICO

-PRIMERA PARTE-

 

 

CAPÍTULO I 

 

Los protectores del Universo.

 

 

            Todos los allí convocados, en la sala de La Comisión protectora intergaláctica, de aquella estación espacial, estaban inquietos. Los Shuiaros, una especie alienígena procedente del planeta Shuiar, había creado una sección, de modo que, por poseer la tecnología más avanzada del Universo y un gran sentido de la justicia, ayudaban a los planetas en los que hubiese algún conflicto. Poseían una especie de espejo intergaláctico, que podía enfocar a cualquier planeta que quisieran observar de modo que preservaran la paz en el Universo. El espejo podía incluso enfocar el planeta elegido y verlo de cerca a éste y a los habitantes que allí se hallaban. El Director estaba muy preocupado.

 

─ Ese asteroide va a pasar muy cerca de aquel planeta llamado Tierra. No impactará, pero podría afectar al movimiento de su eje de rotación, alterándolo o incluso hacer que saliese de su órbita. Ya no giraría alrededor del sol, no sabemos las consecuencias que puede traer eso, pero también se alteraría su conexión hacia la luna. Y las tres cuartas partes del planeta son agua. Podéis imaginaros lo que pasará, un mundo sacado por su órbita, cataclismos, inundaciones, la situación es alarmante.

 

─ ¿Está habitado? ─preguntó un agente.

 

─ Claro, por una especie llamada Seres Humanos. Son muy parecidos a nosotros.

 

─ ¿Destruimos el asteroide? ─preguntó el ayudante

 

─ De eso nada, los fragmentos caerían sobre el planeta, destruyéndolo, cuando pase por ahí, en un año. Y en su trayectoria pasa cerca de más planetas de otras galaxias, los fragmentos caerían sobre ellos. ─Dijo el Jefe Científico.

 

─ Esos otros planetas, ¿no están en peligro al pasar el asteroide? ─preguntó el Director.

 

─ No, porque no pasa tan cerca de ellos. Excepto de La Tierra, hay que destruir el asteroide pero causaríamos daños en ella. ─Dijo el Jefe Científico.

 

─ Si lo aislamos antes, no. ─Dijo su ayudante.

 

─ ¿Cómo? ─inquirió el Director y contesto a su propia pregunta.─ Necesitaríamos un impulso de energía en dirección contraria a La Tierra, de modo que se alejase de ella hasta un lugar aislado del Universo, donde destruirlo en un espacio controlado. 

 

─ La única opción de alejarlo en sentido opuesto es generar el impulso desde La Tierra hacia afuera. ─Dijo el joven astrofísico, Iv. Medía un metro noventa, como todos los de su especie que medían alrededor de dos metros. Su fisonomía era idéntica a La Humana. Salvo por el tono de su piel que era dorado y extendía un halo dorado a su alrededor. Su cabello, era rubio, abundante y rizado, de dos mechones naturales, morado fluorescente que caían a ambos lados de su cara, hasta la barbilla. Estos dos detalles eran el rasgo distintivo de aquella especie. El bello muchacho miró al monitor y sus ojos azul claro se inquietaron. Vestía un uniforme granate y botas blancas, como todos los demás protectores. Miró el espejo y mediante su avanzada tecnología fue observando La Tierra. Paró de rastrear justo en una prestigiosa Universidad de Astrofísica. Había una bellísima chica, de cabello castaño y ojos negros, que salía de allí. Viendo por el camino a un niño que corría tras una pelota desviada, mientras un coche se acercaba rápidamente, ella saltó y arriesgando su vida lo cogió a tiempo. El coche pasó, y por la gran habilidad y reflejos de ella, salió ilesa.

 

─ Los Humanos son una especie buena. ─Dijo Iv al ver aquello, obnubilado por su heroicidad y belleza. Aunque haya otros que no, como en todos los mundos. Iré hacia La Tierra, camuflado. Y desde su Facultad, utilizaremos su tecnología y la nuestra, de modo que se construya un dispositivo de campos de fuerza emergentes. Los de aquí no sirven, el tamaño de las máquinas es superior a la de los portales espaciales. 

 

      Solo podemos usar nuestro intelecto, algunas herramientas pequeñas de aquí y la tecnología de allí. ─Dijo Iv, de unos veinte años, el tiempo allí transcurría como en La Tierra, pero el intelecto de aquella especie superaba al de La Humanidad.- Necesito ir junto a un ingeniero. Hago el diseño y él lo construye ayudado por mí allí.

 

      ─ Buena suerte, todos los agentes ingenieros están ocupados reparando las ciudades de nuestro mundo del último terremoto sufrido. ─Dijo el Director─ Los cuatro únicos de los que disponemos, prefiero que vayan, acompañados de otros físicos, a otras ubicaciones. La primera pareja, iréis al Observatorio Espacial principal de lo que se llama los Estados Unidos - dijo dirigiéndose al ingeniero y a la física designada.- Serán los de mayor avance tecnológico. Otra, irá al de lo que llaman Rusia – dijo dirigiéndose a la ingeniero y al físico destinado. Y el otro grupo, otro ingeniero y tú, Iv, iréis a la más avanzada empresa tecnológica situada en lo que llaman Japón. El cuarto ingeniero supervisará todo desde aquí.

 

─ Director, su vigilancia será extrema en esos lugares, y no podremos infiltrarnos. Es mejor escoger esa prestigiosa Universidad, tiene los recursos y no está tan vigilada, quiero ir allí. ─Dijo Iv.

 

─ Tiene sentido, otro físico acompañara al ingeniero destinado a Japón. Pero necesitamos al cuarto que supervise todo desde aquí. Irás solo, y al terminar el diseño nos llamarás y desde aquí te indicaremos su construcción aparte de lo que aprendas aquí en dos días. ─Dijo el Director.

 

─ ¿Dos días? ─preguntó Iv.

 

─ Vamos, sabes que eres un genio, hasta entre nosotros. Lo lograrás y lo sabes.

 

─  Claro, acepto.

 

─  Llegamos tal y como somos y les contamos todo de modo que los Humanos nos ayuden. ─Dijo el Jefe Científico.

 

─ ¿Por qué crees que he dicho lo de la vigilancia? ─intervino Iv. Pueden asustarse y no creernos, es mejor infiltrase. Pero, ¿Cómo nos infiltramos? Verán que somos diferentes.

 

─ Se puede. Solo has de contener tu energía. ─Dijo el Director

 

─ Es complicado, pero lo intentaré, como los otros.

 

Tras varios días de entrenamiento, lo lograron. Iv, como los demás agentes destinados, supo contener en su interior su haz dorado, y al hacerlo, su piel dorada ya no fue tal y adquirió la tonalidad de un humano de piel pálida. Y ahora medía un metro ochenta.

 

─ ¿Esto es normal? ─preguntó Iv asustado.─ He menguado 10 cm.

 

─ Claro, nuestra energía nos hace crecer, al contenerla disminuyes tu altura. Tranquilo, no pasa nada. ─Dijo el Director, Tranquilizándolo.─ Y tintaos los mechones morados, se trata de pasar desapercibidos.

 

Iv se tintó los mechones del mismo tono natural que el resto de su cabello. Rubio.

 

─ Solo hay un año disponible. Id por el portal a La Tierra, están en el siglo XXIV.

 

 

II

 

La Universidad.

 

 

      Los cuatro grupos llegaron a La Tierra, cada uno por su portal.  Solo un viaje de ida y vuelta por persona y al mismo destino ese era el límite de su tecnología. Vendieron sus joyas, cada uno por la moneda del sitio al que iban y se cambiaron de ropa, dispersándose. Iv iba a Europa, a un nuevo país formado hace tan solo cincuenta años y en el que residían personas que habían venido y venían de todas las partes de La Tierra y otras de sus descendientes nacidas allí.

 

Llegaba el comienzo del curso en aquella prestigiosa Universidad. Allí acudían los hijos e hijas de los ministros y demás políticos, de multimillonarios empresarios y un grupo de alumnado sin fama o economía comparable, becados por sus excelentes notas en el Instituto. Solo los más brillantes de ellos, aquel lugar era muy exclusivo.

 

   Un joven rubio de ojos azul claro llegó a la recepción. Utilizando su documentación, facilitada por su Director, y pareciendo auténtica, fue admitido. Iv fue a la residencia, dejando su escaso equipaje en su habitación y cogiendo su ordenador portátil, fue a clase.

 

Era el nuevo. Todos allí se conocían así que era obvio que era un becado. Dos chicos de complexión grande le flanquearon el paso.

 

─ ¿Otro pobre más? Estamos muy disgustados, cada vez hay más y encima extranjero. Otro de los becados de intercambio.

 

─ Dejadme pasar. ─Dijo Iv erguido.─ Y mi grado socioeconómico no es de vuestra incumbencia.

 

─ Qué vocabulario. Un intelectual. ─Dijo el otro─ ¿Dónde vas, rizitos de oro? Hay que pagar peaje al pasar por este pasillo. ─Agregó en tono de burla.

 

─ Dejaos de bromas o llegaremos tarde a clase. ─ Les dijo mirándoles desafiante a los ojos, en un tono de voz seria.

 

─ Esto no va bien. Te has enfrentado a nosotros y eso no nos gusta nada. ─Dijo llamando a dos compañeros más, tan corpulentos como él.

 

Y antes que ellos, llegó un profesor.

 

─ Comienza la clase. Todos al aula.

 

Iv había escogido su aula adrede viendo a dónde fue la chica. La belleza que salvó al niño, y se sentó a su lado.

 

─ Soy nuevo aquí. Me llamo Iv.

 

─ Soy Layín. Qué curioso, al resto de países de La Tierra, les parecen extraños los nombres de nuestro país, aunque los veo normales. Obviamente he nacido y soy de aquí, pero tu acento es algo extraño, no lo ubico. ¿De dónde eres?

 

─ De aquí. Pero he viajado mucho toda mi vida y he aprendido varios idiomas, así que mi acento original ha variado. ─Dijo decepcionado.─ Creía que había aprendido el idioma de aquel país y el oficial a la perfección. Pero no pronunciaba del todo igual.

 

─ Pronuncias muy bien, de todos modos. ─Dijo ella.

 

La clase de Astrofísica empezaba. Las imágenes holográficas, emitidas por el dispositivo del profesor, fueron apareciendo y al alumnado tomaba nota usando sus portátiles. Tras la clase, éstos se plegaban varias veces y cabían en un bolsillo.

 

─ Te enseñaré esto, como eres nuevo. ─Dijo Layín, simpática y solícita, la nueva compañera de Iv, al que le atraía cada vez más. Al terminar la visita, fueron a la cafetería y se sentaron juntos uno junto al otro, a charlar. Ella también se sintió atraída por él y cuando se percató de cómo la miraba, le habló de que no tuvo novios en el pasado y que ahora no eran su objetivo, porque quería centrarse en su carrera y los consideraba una distracción, ignorando a los pretendientes que se le acercaban.

 

Los cuatro chicos de antes llegaron y se pusieron a su alrededor.

 

Hay una cuenta pendiente entre nosotros- Dijo uno de ellos.

 

─ No lo creo. ─Contesto Iv.

 

─ Vaya, nos ha salido de los que se encaran. Y, hablando de cara, ya es hora de aderezar esa bonita carita tuya de angelito. ─Y cogiendo su plato, lo vertió lleno de salsa por encima de la cabeza de Iv. Media cafetería reía a carcajadas.

 

─ ¡Sois idiotas! ─exclamó Layín. Te ayudaré a limpiarte, Iv.

 

─ ¡No necesito ayudad! ─exclamó ruborizado. Anhelaba colocar en su sitio a aquellos cuatro cretinos, usando su fuerza descomunal, procedente del impacto de ondas que le imprimiría su contenida energía vital, pero sus manos empezaron a tornarse doradas. Las metió en los bolsillos, inhibiéndose, y salió corriendo, de modo que no fuera descubierto.

 

─ ¡Es un cobarde! Ha huido. ─Dijo el primero que habló.

 

─ ¡Los cobardes sois vosotros al ir cuatro contra uno! ─exclamó Layín furiosa.─ Y además estúpidos. Le habéis hecho eso solo por ser becado, sabed que posee el mismo derecho que nosotros a estar aquí. Se levantó y se fue.

 

Iv estaba avergonzado por cómo había quedado delante de la chica que le gustaba. Se había ido a su cuarto a lavarse lleno de rabia y frustración. Sus ojos brillaron por las lágrimas que contuvo al momento. Exceptuando a Layín, que pensaba no volvería a hablarle por haberle gritado y salido corriendo, su primer recibimiento en La Tierra, había sido hostil. Sinceramente, no era lo que había imaginado al salir de su mundo.  

 


III

 

Otras incursiones

 

 

      Los dos compañeros protectores del universo llegaron al Observatorio Espacial Principal de Rusia. De apariencia humana y mostrando sus credenciales camaleónicas, lograron el acceso. Una vez allí, estudiaron toda la tecnología humana y ésta podría lograr cumplir sus objetivos mediante algunas ideas y dispositivos Shuriaros. Ambos alienígenas comenzaron a investigar, al igual que lo hicieron los destinados al Observatorio Principal de Astrofísica de los Estados Unidos. Pero, eran dos ubicaciones demasiado importantes y vigiladas, y apenas podían investigar y, mucho menos, construir nada, de forma natural, sin ser descubiertos. Y había que informar a sus superiores de allí de cada paso que llevaban a cabo, en la investigación tapadera que allí realizaban. No podían ser descubiertos y que cundiese el pánico. Todos sus movimientos eran grabados por las cámaras del observatorio y los vigilantes estaban alerta. Todo se complicaba y empezaron a temer que no pudieran lograr su objetivo ya que, además, estaban constantemente rodeados de otros científicos.

 

El Jefe Científico alienígena y su compañera fueron a la más prestigiosa empresa de estudios astrofísicos de Japón. Pero, les sucedió lo mismo, aunque pudieron entrar e infiltrarse, estaban rodeados constantemente de otros científicos y todo se vigilaba mediante las grabaciones de las cámaras. No podían obrar libremente a lo que estaban destinados.

 

Y en la Sede, La Plataforma de Protectores Intergalácticos, los observaban mediante sus espejos preocupados.

 

─ No lograran hacer nada. Hay demasiada vigilancia y proyectos abiertos y no podrán ocultar el nuestro. ─Dijo el Director.

 

─ Sospecharán algo de ir más lejos en sus investigaciones. ─Añadía el ayudante, inquieto.

 

─ Y de no poder, La Tierra estará en peligro. ¿Vas comprobando la trayectoria del peligroso asteroide? ─preguntó el Director al ayudante.

 

─ Lo he hecho, tal y como dijimos pasará en el plazo de apenas un año.

 

─ Quizás no les afecte al pasar. ─Dijo el Director.

 

─ Les afectará. Ya lo hemos estudiado. ─Le contestó el ayudante.

 

─ Nuestra única opción es Iv ─Dijo el Director.─ Sabía lo que decía, en una Universidad, por exclusiva que sea, no hay tanta vigilancia y códigos de acceso como lo hay en las otras ubicaciones. Infiltrado, podrá ganarse la confianza de los profesores y su acceso a las instalaciones será más factible. Y por ser de elite, poseerán la tecnología suficiente.

 

─ Sin embargo, no podrá utilizar aparatos tan sofisticados. ─Dijo el ayudante.

 

─ Ya lo sé. Hay que confiar en su inteligencia e ingenio y de los mini dispositivos de ayuda que pudo llevarse allí. Y la mente de Iv, es prodigiosa.

 

 

IV

 

Un amigo

 

 

      Iv se encontraba desalentado en su habitación, cuando entró un joven moreno de ojos castaños.

 

─ Así que tú eres mi nuevo compañero de cuarto. ─Dijo el muchacho.

 

─ Eso parece. Me llamo Iv.

 

─ Soy Laso. Y a juzgar por tu expresión, ya se han metido contigo los del grupo elitista por ser becado.

 

─ ¿Tienes algún conflicto por lo de mi beca? ─preguntó Iv en guardia.

 

─ Sería absurdo, porque estamos en la misma situación. No mezclan en las habitaciones compañeros de cuarto ricos y poderosos junto a becados, tanto en la zona masculina, como en la femenina.

 

─ ¿Te han hecho algo? ─preguntó Iv preocupado. Laso parecía un muchacho agradable.

 

─ El primer día, pero como bajé la cabeza y les hice la reverencia pública que me solicitaron, no soy uno de sus principales objetivos.

 

─ ¿Te humillaste ante esos idiotas? Increíble.

 

─ ¿Te has lavado el pelo a media tarde? ─preguntó al verlo mojado. Y él mismo obtuvo la respuesta. ─Ah, tú eres al que molestaron en el comedor. Eso es que les frenaste la primera vez, ¿verdad?

 

─ Exacto. No consiento ese comportamiento tan estúpido.

 

─ Ya te has hecho enemigos. No te van a dejar tranquilo a partir de ahora. Y tu proceder es extraño, primero les haces frente y la segunda vez sales corriendo. Es lo mejor, así se olvidarán de ti.

 

─ ¿Que dicen por ahí en el comedor de mí? ─preguntó Iv. Se trataba de pasar desapercibido y no lo estaba logrando.

 

─ La mayoría que eres un cobarde, excepto otros y otras que se compadecieron de ti.

 

─ Genial, o soy un cobarde del que reírse o inspiro lástima. ─Dijo Iv, tristemente.

 

─ Ah, y dicen que la chica que estaba sentada frente a ti, les echó una buena bronca y se marchó.

 

─ ¿Eso hizo? ─preguntó ilusionado.─ Vaya, entonces no es como ellos tal y como sospechaba. ─ ¿Le han hecho algo? ─preguntó empezando a enfadarse.

 

─ ¿A ella, a Layín? Es hija de alguien demasiado poderoso. No pueden, se la jugarían.

 

─ ¿La conoces? ─preguntó Iv al escuchar que mencionaba su nombre.

 

─ Personalmente no, pero todos sabemos quién es. Ya te he dicho que es importante.

 

─ Y ante todos, soy un cobarde. Estupendo.

 

─ Ya lo olvidarán. ─Dijo Laso─ Lo importante es que ahora te dejaran tranquilo al verte derrotado. Al pasar de los chulitos e ignorarles o reírles su juego, observan que no te enfadas y dejan de molestarte, porque su objetivo es enfadarte y no lo logran.

 

─ Veremos. ─Dijo Iv─ No suelo tomarme lo que viene a broma.

 

─ Intenta controlarte.

 

─ Ya, esa es mi vida aquí y ahora. No es tan fácil. ─Laso no sabía que estaba pensando en lo de su energía. ─ ¿Y que han dicho los profesores sobre lo sucedido?

 

─ Los clasistas como ellos que ha estado muy bien y el profesorado imparcial y honrado les ha castigado. ¡Pobre muchacho! Qué primer día ha sufrido ─ Decían.

 

Iv sonrió. Le habían ayudado sin saberlo.

 

─ ¿Y me puedes decir que profesor o profesora es cada cual? Así podré saber a qué atenerme.   

 

─ Claro, te escribiré una lista. Buena idea.

 

─ No imaginas cuánto. Hay un sector que ahora siente compasión y simpatía hacia a mí. Esos cretinos me han hecho parte del trabajo sin saberlo.

 

─ No te entiendo. Es raro lo que has dicho ─Dijo Laso.

 

─ No sabes la historia, lo raro sería que lo entendieras. No puedes cambiar tu esencia interior aunque lo haga el cuerpo físico.

 

─ ¿El qué? Mira que eres raro.

 

─ Imagino que te lo pareceré- le dijo sonriendo de forma encantadora.

 

─ Pero me caes bien.

 

─ Y tú a mí. Es cierto somos diferentes pero, ¿qué tiene de fabuloso lo normal o ser iguales? Se pierde el misterio y todo es rutina.

 

─ Hablas extraño, pero es cierto lo que dices.

 

─ Y en la variedad está el gusto. ─Dijo Iv─ Se dice así, ¿verdad?

 

─ Verdad. Vamos por el pasillo, te iré diciendo quien es quien, de lo del profesorado. Y procura no ir tan erguido como ahora, los becarios aquí no vamos así.

 

─ No estoy tan erguido, es mi postura habitual y no pienso cambiarla. Ya he cambiado bastante.

 

─ Es que tu porte es majestuoso y van a volver a por ti. ¿Y cambiado? Eres un misterio.

 

─   Ciertamente. Y lo más atrayente de ellos es que permanezcan siéndolo, aumentando el interés. ─Dijo Iv Sonriente.

 

─ Comprendido. Nada de preguntas personales.

 

─  Lo has captado. Sabes, me caes bien. ─Dijo Iv.

 

─ Siendo tan reservado, no harás amigos.

 

─ No he venido a eso, aunque me gustaría. Pero no te entiendo, no necesitas saberlo todo de alguien preguntándole, de modo que sepas cómo es. Se sabe por la expresión de su rostro, su lenguaje corporal, lo que dice y cómo lo dice y los hechos y acciones que lleva a cabo. Defino así a las buenas personas y tú eres una de ellas. Fíjate. Ya he hecho un amigo.

 

 

 

V

 

Iv y Layín enamorados

 

 

Iv y Laso salieron por el pasillo a la zona de ocio. Allí se encontraba Layín que se acercó corriendo.

 

─ Lamento mucho lo sucedido, no les hagas caso a esos idiotas. Te envidian.

 

─ ¿Por qué?

 

─ Porque has logrado estar aquí por tu intelecto y no por dinero o influencias como ellos. Por no mencionar tu aspecto físico. ─Murmuró Layín esto último, ruborizándose.

 

─ No soy la única belleza aquí ─Iv la había oído. ─ Veo una mayor justo ante mí.

 

Laso estaba atónito por la forma tan espontánea y sin timidez que Iv usaba siempre al hablar. Era muy directo.

 

Ella sonrió, sonrojándose más. ─ Oh, que rasgo tan característico, ese tono rosa de las mejillas y esa media oculta sonrisa nerviosa. Me gusta, te hace más encantadora.

 

Ella no podía creerlo. Porque también le gustaba.

 

─ ¿Y a ti no te pasa? ─dijo Layín.

 

─ ¿Lo de las mejillas? Jamás, por eso he dicho rasgo característico.

 

─ Serás el único Ser Humano al que no le pasa alguna vez. ─Dijo Laso

 

Iv, el Shuriaro, sonrió.

 

─ ¿Y ahora flirteando? ¡Y es una de los nuestros! ─exclamó el líder del grupo de los elitistas.

 

─ No soy de los vuestros. ─Corrigió ella.

 

─ Es igual, salgamos y hablemos de este asunto. ─Le dijo el muchacho a Iv.

 

─ No entiendo de que asunto se trata. Habla aquí.- Dijo mirándole a los ojos desafiante.

 

Los otros dos del grupo llegaron por detrás y sujetaron a Iv, mientras el líder y otro más le golpeaban. Laso fue al momento a llamar a un profesor. Layín intentaba detenerlos, pero otro la sujetaba.

 

─ ¡Basta! ─Gritó el profesor que Laso había llamado. Los otros pararon y soltaron a Iv, dejándolo en el suelo, sin apenas poder moverse por el dolor que padecía.

 

─ Te llevaremos a la enfermería, no vaya a haber alguna lesión interna, además. ─ Dijo Layín a Laso, preocupada.

 

─  ¡No! ─exclamó Iv asustado temiendo que viesen su energía interior.─ Nada de médicos o scáneres.

 

─ Por lo menos, déjame que te cure las heridas. Traeré el botiquín. ─Dijo Layín preocupada y sorprendida ante su reacción. Laso puso a Iv en una silla y ella le curó las heridas, que no ascendían a algo de sangre en el labio y moratones bajo la camiseta.

 

─ ¡Es increíble! ¡Tras la paliza que te has llevado y no estás tan mal! ─exclamó Laso.

 

─ Ya, la energía resiste más a los impactos y no hay lesiones internas.

 

─ ¿Qué? ─preguntó Layín.

 

─ Otra de sus adivinanzas. Ya lo irás comprobando. ─Dijo Laso.

 

─ Quiero decir, que soy resistente. ─Dijo Iv.─ Gracias por sus cuidados, enfermera. Sonrió Iv. ─Layín y él se miraron embelesados.

 

Y en voz alta dijo, de forma que le oyeran los elitistas.─ Y puedo llamar encantadora y hermosa a quien quiera y no es flirteo, es un hecho. ─Tras lo  cual, dirigiéndose a Layín y a Laso dijo─ Me voy a descansar. Gracias, amigo, por llamar al profesor y detener la paliza. Hasta pronto, guapísima.

 

Ella quedó prendada de su soltura y más tras lo que acababa de pasarle.

 

─ Deja de provocarles ─Dijo Laso.

 

─ Ya, no estoy pasando muy desapercibido ─Dijo Iv.─ Pero no sabía que aquí se pasase de las palabras a los golpes tan fácilmente. En mi pueblo no somos así. Voy a ir más calmado, como tú dices. Pero no pienso bajar la cabeza ante ellos como los otros becados.

 

─ Ay ─Suspiró Laso.

 

─ Ese profesor me ha defendido. Bien. ─Dijo Iv.

 

Pasaron algunos días y sus heridas se curaron. Llegó a clase y sentándose al lado de Layín le dijo. ─ Gracias por todo. Ya no me sangra el labio y puedo agradecértelo sin mancharte. ¿Puedo besarte?

 

─ Claro ─Dijo Layín mostrándole la mejilla. La besó ahí y le dijo. ─Esto se está complicando pero no puedo evitar sentir. ─Dijo Iv─ Y como me estoy enamorando de ti ¿puedo besarte usando un beso de amor y no de cariño o agradecimiento? Niégate de no haberte sentido igual en momento alguno, puedes no albergar mis mismos sentimientos y tú dijiste no querer novio. Tranquila, no me sentiré ofendido y todo seguirá igual.

 

Ella se inclinó a él emocionada, asintiendo. Se besaron y sus corazones se llenaban de amor. Al separar sus labios, él la miró preocupado.

 

─  ¿Qué pasa, no te ha gustado? ─preguntó Layín.

 

─  Demasiado, esto no es un romance pasajero sin más. ─Dijo Iv.─ No voy a ser capaz de irme dentro de diez meses.

 

─ No te vayas.

 

─ No hay opción. Somos diferentes.

 

─ No lo somos, no empieces hablando de los clasismos absurdos de los elitistas.

 

─ Ya lo sé. No es por eso. ─Dijo Iv, suspirando.

 

─ Otra adivinanza. Sea lo que sea, a mí me gusta lo diferente. También me estoy enamorando de ti.

 

Habían sido los primeros en llegar. El resto del alumnado entró en ese instante al aula.


 

VI

 

Los aliados

 

 

Otro día, Iv fue a hablar al profesor que le había defendido. Porque había otros allí que no hicieron nada, los elitistas. Estaba claro que ese, no lo era.

 

─ Quiero agradecerle su intervención y ofrecerme como ayudante de prácticas. ─ Dijo Iv.

 

─ Según tu expediente tienes veinte años, eres demasiado joven. Eso lo hacen los de último curso. ─Dijo amablemente el profesor.

 

─ Muy bien. Hágame un examen de último curso ahora mismo. ─Dijo Iv tranquilamente.

 

El profesor se rió y le puso un extenso y complicado examen de último curso. Iv lo hizo allí, delante de él en menos de media hora. Y todo estaba correcto.

 

─ ¡Increíble! Eres un genio instruido, hablaré al resto de profesores de ti y te asignarán en una línea de investigación.

 

─ Me gustaría que solo se lo dijese al profesorado de esta lista. Leyéndola sabrá el porqué.

 

Miró la lista. Había excluido a cierto profesorado cuya fama era la de favorecer al grupo elitista.─ Te informas rápido. ─Dijo sonriendo.─ Eso haré, no te preocupes.

 

─ Gracias por la magnífica oportunidad que me ofrece, profesor. No sabe cuánto significa.  

 

  Transcurrido un rato, otros profesores y profesoras más aparecieron en el despacho. Uno de ellos se acercó y le dijo

 

─  ¿Estás bien? ¿Han vuelto a molestarte Yuad y su grupo?

 

─ Solo verbalmente. Pero está controlado.

 

─ Me encantaría que fueras el nuevo ayudante de mi proyecto. No es habitual por tu edad, pero te sobra intelecto. Me llamo Nayov. Este es el pase de acceso a nuestras instalaciones astronómicas.

 

─ Los informes los entregarás aquí. ─Dijo el primer profesor al que se había dirigido y llamado a los otros.

 

─ Correcto. Muchas gracias.

 

      ─ Te enseñaremos esto.

 

Los dos profesores junto a Iv fueron a mostrarle las instalaciones. Podría cumplir su propósito modificando ciertos instrumentos. Y apenas había vigilancia.

 

Volvió a su habitación.

 

─ ¿Cuántos guardas hay de noche? ─preguntó Iv.

 

─  Dos por edificio. ─Se extrañó Laso.─ ¿Por qué?

 

─ Por curiosidad. Tú confía en mí, es lo que hacen los amigos. Gracias por proporcionarme la lista y llamar a aquel profesor. No sabes cuánto significa. ─ Y lo abrazó. Tras lo cual, Laso dijo sonriendo

 

─ Qué raro eres.

 

─ Y tú no tienes idea de lo importante que eres. ─Dijo Iv.─ Qué suerte encontrar a alguien tan excepcional y bueno como tú.

 

─ No soy nadie. Solo soy un becado de un barrio marginal que intenta pasar desapercibido aquí, no soy importante.

 

─ Lo serás. Como me ayudaste, te llamaré el salvador del protector. ─Dijo Iv.

 

      ─ ¿Qué dices? ─preguntó extrañado.

 

─ Me salvaste de la pelea y ahora te protegeré cuando me necesites.

 

─ Ah, muy bien. Gracias, Iv.

 

─ Más a ti, amigo mío. ─Dijo sonriendo refiriéndose, sin Laso saberlo, al papel tan importante que estaba haciendo en salvar al mundo.

 

─ Te aprecio mucho, Laso. ─Dijo Iv cariñosamente.

 

─ Idem.

 

─ ¿Qué?

 

─ Que lo mismo. ─Dijo Laso.

 

─ Vaya, otra palabra nueva.

 

Laso salió a cenar e Iv llamó informando a los otros grupos, usando su comunicador personal, de que todo iba bien por ahí y de que la misión era factible. Tras lo cual, fue a cenar junto a Laso y ambos volvieron por el pasillo charlando.

 

VII

 

Inicio del proyecto

 

 

      Iv salió de clase y, tras el almuerzo, fue por la tarde a una de aquellas instalaciones acompañado de Nayov, del cual sería ahora su ayudante. El profesor abrió la puerta y le enseñó aquello. Le mostró un avanzado lanzacohetes a medio construir.

 

─ Algún día, será más fácil enviar un cohete al espacio desde aquí, que desde el despegue tradicional y descubriremos los misterios del Universo.

 

─ Claro, porque aún no disponéis de portales espaciales ¿verdad?

 

─ ¿Estás de broma? Sabes que no.

 

─ Me refiero a algún estudio gubernamental secreto. ─Dijo Iv como excusa.

 

─ Vamos, no creía que eras de los que pensaban en conspiraciones del Gobierno. Claro que no. Es una lástima que cada vez haya menos fondos en investigación espacial. La luna, Marte y ahí quedó todo.

 

─ Puede que algún día descubra algún misterio del Universo. ─Dijo Iv.

 

─ No en esta vida.

 

─ Jamás se sabe lo que depara el futuro. ─Dijo Iv, sonriéndole.

 

Ya siendo la jornada concluida, se marcharon del lugar. Iv volvió a su habitación tras comer algo ligero. Y se echó en la cama.

 

─ ¿Vamos a una de las salas de ocio y vemos la tele? ─preguntó Laso.

 

─ Voy a dormir. Estoy agotado.

 

─ ¿Tan pronto? No ha llegado la hora de la cena.

 

─ Ya he cenado. ─Dijo Iv.

 

─ Tienes horario de anciano. Me voy a la sala de ocio. ─Dijo Laso.

 

Tras varias horas volvió y en cuanto estuvo profundamente dormido, Iv se despertó. Salió de madrugada, habiendo descansado, y esquivando a los guardas, fue a las instalaciones donde acababa de estar. Sacó la tarjeta de acceso, facilitada por su profesor, y entró de nuevo. No paraba de pensar que podía hacer. Necesitaba generar una gran energía y despedirla en las coordenadas del asteroide, en el momento adecuado. El campo de energía lo desplazaría y alejaría de la Tierra. Y como hablaron, los de la plataforma de Protectores del Universo, lo harían estallar en un espacio controlado. Pero, ¿cómo podría liberar esa energía en la dirección correcta? Usando el lanzacohetes, modificándolo de modo que pudiese generar el campo de energía. En su mundo era muy fácil. Pero, en el portal no cabía la máquinaría necesaria y no había podido traerla. Había que utilizar la tecnología de La Tierra, alterándola según lo que sabía. Pero, mientras construía el dispositivo que generaría la energía y lo acoplara al lanzacohetes, ¿dónde lo escondería? Pensó escoger el sótano, pero alguien podría verlo. Y además, el diseño estaba claro, pero lo de construir no lo dominaba. No era ingeniero o mecánico. Por otra parte, los de los otros emplazamientos no iban a irse súbitamente a ayudarlo, resultaría sospechoso. Miró su pulsera. Eso es. Que los de su mundo hicieran una versión mini por piezas del dispositivo y que pasara por el portal. Solo habría que montarlo, acoplarlo y lanzarlo desde La Tierra. Su compañero de cuarto estudiaba ingeniería, le mostraría la parte técnica sin saberlo. Había muchos libros de ingeniería aeroespacial en su estantería, solo había que leerlos y su prodigiosa mente haría el resto. Aunque le resultaría difícil la modificación técnica, era como saber diseñar un innovador coche y no haber usado su destreza manual en su fabricación en la vida. Necesitaría a un técnico que supiera montarlo. Salió de allí casi al amanecer, tras comunicarse mediante su pulsera e informar al Director. Según su uso, la pulsera activaba el portal o servía de comunicador. Le enviarían un mini robot de construcción, como ayuda. Había sido una suerte que el lanzacohetes estuviera cubierto y olvidado, y que la investigación de allí se centrara en sondas espaciales. Podía modificar el lanzacohetes, cubrirlo dejarlo donde está y como parecía estar olvidado nadie lo notaría. Trabajaría por las noches.

 

Fue a su habitación y volvió a echarse en la cama. Al día siguiente, ambos despertaron, Laso el primero. Fue al baño y cuando salió aseado y vestido, Iv se había despertado.

 

─ No me lo puedo creer. ¿Cuántas horas has dormido? Y aun pareces somnoliento.

 

─ No las suficientes.

 

─ Te acostaste tempranísimo. ─Dijo Laso.

 

─ Que puedo decir, soy algo perezoso. ─Dijo Iv. Se levantó y fue al baño. Tras lo cual salió ya duchado y vestido y completamente despejado. Fueron a desayunar. Laso y Layín le habían guardado sitio. Iv se acercó y se sentó al lado de Layín. Tras lo cual, llegó una chica morena y besó a Laso. Al separar sus labios, la tomó por la cintura y la presentó.

 

─ Esta es mi novia, Ialina. De mi clase, becada claro.

 

─ Es un placer que estés aquí. ─Dijo Layín. Iv asintió sonriendo. Ella les sonrió de forma encantadora a ambos y se sentó al lado de su novio. Durante un breve tiempo hablaron amigablemente los cuatro conectando, era una chica muy simpática. Y les sirvieron el desayuno tal como fue solicitado.

 

 

VIII

 

La ruptura

 

 

            Tras el desayuno, Ialina y Laso fueron a su edificio, lleno de los del grupo único elitista, era agradable un desayuno amistoso de parejas.

 

           ─ ¿Son pareja? ─preguntó Lina.

 

           ─ Claro. ¿No has visto como se miran? Y dicen ser solo amigos, pero se besaron.

 

           ─ Ella es Layín, la hija del famoso y poderoso empresario que todos conocemos.

 

            Y él es un becado.

 

           ─ ¿Y qué importa eso? ─preguntó Laso.

 

           ─ Nada. Mira nosotros, clase media-alta y tú clase muy pobre. Pero en ellos el salto es mayor, su familia y sus amigos no les dejaran estar juntos. ─Dijo.

 

           ─ Layín no es así y puede que sus padres sean como ella. Y no pienso que se rodee de amigos intolerantes, los escogerá de otro modo.

 

Mientras, llegaban a su edificio, el de Astrofísica, Layín e Iv cogidos de la mano. Cuando los vieron entrar al aula de esa forma, Yuad se acercó al lado de sus cuatro amigos.

 

─ ¿Cómo osas tocarla? Tu clase no es digna de la suya.

 

─ No tienes idea de que clase soy. ─Dijo Iv sonriendo, aludiendo a su especie.

 

─ Eres becado, eso me basta. ¿Ahora sois novios?

 

─ No. ─Dijo él. Solo estamos saliendo. ¿Qué pasa, vais a golpearme otra vez? El profesor llegará en dos minutos.

 

Le cogió de la camisa y le estrelló contra la pared.

 

 ─ ¿Cómo te atreves? Tú en tu sitio, le dijo escupiéndole a la cara.

 

─ ¡Suéltalo! ¡Es mil veces mejor que tú, cretino! ─exclamó Layín.─ No es de tu incumbencia nuestra relación, aunque no somos novios, en un año se marchará. ─Dijo tristemente.

 

Yuad le soltó. ─ ¡Ah, que ricitos de oro es un pasatiempo! Eso lo cambia todo, úsalo como desees.

 

─ No hables así de él. ─Dijo furiosa─ Le amo. Y me queda un año de tiempo en el que convencerle de fortalecer nuestra unión o irme a la Universidad que él vaya. Me trasladaré. Y no entiendo que hago ofreciéndote explicaciones, tú no eres amigo mío.

 

Iv se quedó paralizado. Estaban enamorados pero él había dejado claro que no podían estar juntos, aunque ella no entendía por qué. Ella no podría acompañarlo de vuelta. No era otra Universidad, era otra galaxia.

 

Iv fue a la puerta de salida.

 

─ ¿Te vas y la dejas sola? ─preguntó Yuad.

 

─ Voy a lavarme la cara, no quiero contagiarme de gérmenes de ciertos humanos. Y por cierto, Layín, hay que hablar de esto, solo puede ser este curso. Pero te amo.

 

Los otros enfurecieron mientras el profesor entraba e Iv salía. Fue al baño a lavarse la cara y volvió a clase. Se sentó junto a Layín.

 

─ Dijiste que no querías novio hasta terminar la carrera. ¿Y ahora estás dispuesta a iniciar una relación y trasladarte? ─preguntó Iv.

 

─ El verdadero amor te hace cambiar ciertas ideas y como imagino que te cumplirá la beca en un año y te trasladarás a la Universidad de la que viniste, me iré a tu lado. Sea cual sea, imagino es pública. Por mi excelente expediente me admitirán. Y por mi posición.

 

─ ¿Por tu posición? ─Iv vio su oportunidad.─ No voy a luchar por ti delante de tu familia. Dijimos, solo diversión, no podemos estar juntos y no te hagas ilusiones, somos pareja este curso y no más. Tras ese tiempo, te olvidas de mí.- Dijo rompiéndosele a Iv por dentro el corazón.

 

 ─ No podré olvidarte.

 

   ─ Soy un mero romance.

 

─ Eres mi amor verdadero. ─Dijo ella─ Y cuando llegue el momento culminante y visites mi dormitorio alguna noche, nuestro amor se sellará aún más.

 

─ Aun no he ido y no iré. ─Dijo Iv, íntegramente. Era incorrecto ir y dejarla tirada al cabo de un curso.

 

─ Ya lo veremos.

 

─ Jamás llegaremos a avanzar en esa dirección. Y me sorprende que seas tan lanzada, creía que eras más formalita.

 

─ Lo era. Esto no lo he pensado o dicho hasta ahora, solo me pasa cuando estoy cerca de ti.

 

─ Según eso, me alejaré ya de ti. ─Dijo Iv.

 

La clase terminó y el día al completo. Iv volvió a su habitación mientras lloraba y se echó pronto en la cama. Había estado toda la tarde llevando a cabo ecuaciones y cálculos avanzados en La Tierra y los diseños del dispositivo, ya que su trabajo de ayudante era solo de dos veces por semana. Cuando Laso se hubo dormido, salió de madrugada a las instalaciones. Y empezó a trabajar, modificando el lanzacohetes. Eso sabía hacerlo. Lo difícil sería construir el dispositivo físicamente, necesitaría al mini-robot. Volvió a su habitación, y se echó en la cama tras ponerse el pijama de nuevo. Pero, esta vez, Laso estaba despierto y fingió continuar dormido. Sabía que pasaba algo extraño por el comportamiento de su apreciado y raro amigo y compañero de cuarto, por lo que no pararía hasta averiguarlo.  

 

 

IX

 

Sospechas

 

 

      El sol despuntaba en el cielo y ya se habían levantado para ir a clase. Laso le dijo a Ialina que se fijase en las salidas nocturnas de Layín, ya que sospechaba que no las había. Ialina le contestó, tras observarla, que no la había visto salir de su habitación que estaba al fondo del pasillo, al otro extremo del de ella. Y que desde sus ventanas se divisaban los hermosos jardines y que a Layín no la había visto por ahí de noche.

 

─ Lo sabía. ─Dijo Laso.─ Y esa noche decidió ir tras su compañero de cuarto.

 

Iv salió de madrugada, tras lo cual, salió Laso a distancia. Le vio entrar en las instalaciones astrofísicas mediante su código de acceso y cerrar la puerta. Ya no pudo ver más, solo que pasó varias horas allí. Al oír el leve silbido de la tarjeta de acceso abriendo la puerta, Laso salió corriendo y volvió a su cama. Iv llegó tras él sin haber notado su presencia.

 

Habían pasado cuatro meses desde que Iv llegó por primera vez. Laso no sabía lo que estaba haciendo clandestinamente, no lo entendía. Los diseños y ecuaciones de los apuntes de su mesa eran muy avanzados y guardaban relación. Pero, no podía estar haciendo nada malo, se veía un buen chico y sentía cariño por él. Lo más probable es que estuviese haciendo un proyecto novedoso y no quería que algún miembro del alumnado o del profesorado le robase la idea, y por eso lo llevaba a cabo a solas por la noche. Se quedó tranquilo, pero le dolió que no le contara la verdad, considerándolo un roba-proyectos y se inventara que paseaba por las noches en los jardines junto a Layín. Sin embargo, decidió no pensar más en ello y no preguntarle, era su amigo y confiaba en él, aunque Iv  había demostrado que el sentimiento no era mutuo. Iv era muy reservado, no había logrado ganarse su confianza. Y era un chico muy raro. Era un genio y a veces no comprendía los chistes o frases más simples de sus compañeros. A veces, alguno hacía algo propio de un comportamiento normal, cómo gritar eufóricos los chicos cuando ganaban en los partidos de baloncesto de la Facultad. Iv los miraba extrañados y no comprendía que se exaltasen tanto por un deporte. Cuando las dos parejas salían a la gran ciudad, los fines de semana, Iv lo miraba todo como un niño que observa algo una primera vez. Pensaron que sería de un pueblo muy pequeño. No sabían nada de su vida, Layín era su novia y estaba tan a oscuras como él. Cuando le preguntaban por su familia, cambiaba sutilmente de conversación. Pensaron que era huérfano o que había discutido y marchado de casa, por lo que ambos decidieron no preguntarle más, por evitar hacerlo sufrir mediante un recuerdo doloroso.

 

Al día siguiente, Laso se levantó primero. Y tras hacerlo observó, cuando se levantó Iv, como dos mechones morado fluorescentes le empezaban a salir en su rubio cabello a ambos lados de la cara.

 

─ ¿Qué te has hecho? ─preguntó Laso.

 

─ Nada. ─Iv fue a mirarse al espejo y se vio. Un descuido.─ Me he puesto un nuevo look. ¿Te gusta?

 

─ No has salido a tintarte. Es más parecen naturales.

 

─ ¿Qué dices? Me eché un tinte anoche.

 

─ ¿Por la noche? ─preguntó Laso.─ ¿Y fluorescente?

 

─ Sí. Y no me has contestado.

 

─ Me gusta, es original y genial. ─Tras lo cual agregó irónicamente.─ Y pasarás desapercibido ante los elitistas, tal y como querías.

 

─ Es cierto. Voy a quitármelo. ─Iv fue al baño y se tintó sus mechones naturales del mismo tono de rubio que el de su cabello natural. Y salió como siempre.

 

Fueron a clase y al volver Laso a su habitación escuchó a Iv hablarle a alguien.

 

─ El lanzador está preparado. ─Dijo dirigiéndose a su pulsera.─ Queda lo más difícil necesito que alguien me traiga las otras herramientas y el mini-robot. Ya sé, el aparato es demasiado grande y no cabe por el portal, he de montarlo aquí. Pero soy Astrofísico, no Ingeniero o Mecánico. Los de las demás ubicaciones están siendo vigilados y no pueden trabajar en esto, pero podrías enviarme a alguno. Que llegue por las noches. Ya demasiado arriesgado, así que estoy solo.  Podré hacerlo, Director, aún hay tiempo.

 

Y la transmisión se terminó. Laso se quedó atónito. ¿Su comunicador era una pulsera? Sí y jamás había visto nada igual. Porque era eso, se oía otra voz al fondo. ¿Un becado se había comprado algo tan sofisticado? ¿Y qué idioma había escuchado? Porque no ubicaba el país y esa lengua. Les dijo que había nacido allí, pero que viajaba mucho y fue tomando varios acentos de todas partes. Le habían creído al escuchar su único modo de pronunciar pero, ¿qué idioma era ese? Uno que él desconocía. Y era un becado, no podía ir de un lado a otro a la aventura en verano. Quizás hacia autostop y lograba algún trabajito esporádico. ¿Y solo por unos veranos fuera le había cambiado el acento tanto? Salvo que fuese más tiempo. Y entonces, ¿Cómo se había sacado el Instituto y media carrera de Astrofísica? Era autodidacta. Se contestó a todas esas preguntas pero no le convencieron sus repuestas. Y menos tras lo de esa mañana, del cabello fluorescente que apareció de la nada, no iba a habérselo tintado de madrugada al volver de las instalaciones cuando él se durmió. Estos hechos le hicieron reabrir sus sospechas y su curiosidad.

 

Cuando Iv se fue a almorzar, Laso miró su mesa. Escribió la clave de su ordenador como hizo antes, se la había visto escribir un día que pensaba que no le miraba. "Shuriar". Hizo una copia de las ecuaciones y avanzadísimos  diseños y de la otra lengua que había escrito al pie de página y en otras. Sacó la copia, apagó el ordenador y se la llevó a un profesor de Astrofísica avanzada que le dijera lo que estaba haciendo. Tras lo cual se sintió fatal. Los amigos no van por ahí espiándose unos a otros y cogiendo información destinada a terceros. Pero, se arrepintió demasiado tarde. Porque aquel profesor llamó a otros más, ya que las ecuaciones eran incomprensibles. Y el diseño, muy complicado, de haberlo hecho un muchacho de unos veinte años, ellos apenas entendían el dispositivo que se mostraba. Y lo más inquietante era que, las anotaciones de cada página estaban en una Lengua desconocida. Su base de datos de idiomas del planeta, no la reconocía como Terrestre. O tal vez solo fuese un código cifrado inventado por un crío, de modo que no le robasen su proyecto. Pero el proyecto era imposible de determinar, incluso por los expertos.  


 

X

 

Traición o lealtad

 

      Laso estaba atónito. El profesorado, preocupado, le preguntó de dónde lo había sacado ya que era imposible de descifrar.

 

─ Lo he encontrado por ahí tirado y lo cogí. Tras lo cual, miré su contenido y, como era extraño, me pudo la curiosidad y se lo mostré. ─Laso ya se había arrepentido de su acción y agregó.─ Pero serán los dibujos y códigos inventados del juego de algún crío. Devuélvanmelo, lamento haberles hecho perder el tiempo.

 

─ No lo has hecho. Esto es importante, lo estudiaremos a fondo. Gracias y no digas nada. ─Le contestó el profesor.

 

Laso se marchó. Había traicionado a su amigo por no contarle lo de Layín y se sintió fatal. Era preciso enmendar su error. Esa noche, forzó la cerradura del despacho, sabía hacerlo lo había visto mil veces. Laso era un buen chico que se había criado dentro de un barrio marginal, y a diferencia de los vecinos de su edad, no había perpetrado delito alguno. Solo le preocupaba su familia y estudiar e ir a la Universidad por lo que gracias a su intelecto y esfuerzo, lejos de meterse en lío como otros chicos del barrio, había logrado una beca de Ingeniería de la más prestigiosa Universidad de su país. Sus padres estaban muy orgullosos de él y de su hermana, que trabajaba honradamente de dependienta en una tienda de comestibles, sin dejarse llevar por algunos actos vandálicos y otros delitos que perpetraban los chicos y chicas de su edad de allí. Laso, por su situación, antes jamás tuvo amigos y ahora se había hecho uno. Era raro y reservado pero su mirada transmitía la bondad de su interior. Bondad y altruismo que demostró un día, cuando Laso iba a ser golpeado sin motivo por un grupo de elitistas. Laso estaba paralizado, no solía hacerles frente. Súbitamente, alguien volcó un contenedor de basura entre él y los otros, permitiéndole escapar por detrás. Había sido Iv, al cual le asediaron a diario por aquello más que de costumbre. Defenderle, mirarles a los ojos e ir erguido, contestarles firmemente a sus burlas mostrándose vencedor del enfrentamiento dialéctico, por su intelecto e ingenio, el ser novio de Layín y el número uno de la clase, académicamente hablando, le había hecho el centro de la enemistad del grupo elitista. Por no hablar de los celos de éste, ya que a muchas chicas les gustaba, por su belleza y personalidad encantadora. Y ahora él, le había causado más conflictos. Lo arreglaría. De forma que, una vez dentro del despacho, cogió la copia de los archivos de Iv. Afortunadamente, aún no habían transferido copias a sus ordenadores, era tarde y, delante de él, dijeron hacerlo al día siguiente. Se deshizo de las copias de papel relacionadas, destruyéndolas, y se marchó. Llegó a su habitación, y al día siguiente habló a Iv, de todo lo sucedido. Al principio, se enfadó, como es natural. Pero, tras pensar que se había arrepentido y jugado su beca y su expulsión, de forma que subsanara su error, se calmó. Había arriesgado el futuro profesional que tanto le importaba, por él, un introvertido y raro amigo, prácticamente desconocido por Laso. Y su traición se hizo lealtad.

 

─ No te preocupes, no habrán comprendido nada. ─Dijo Iv.─ No he de alterarme, gracias finalmente por tu confianza.

 

─  ¿Me vas a decir ya que estás haciendo? ─preguntó Laso intrigado.

 

─ No puedo decirlo. Es mi proyecto secreto.

 

─ No voy a robarte la idea de explicarme de que se trata.

 

─  Lo sé. ─Dijo Iv y trató de inventarse algo, pero no sabía mentir y no paraba de tartamudear, por lo que se puso nervioso y gritó─ ¡No te importa!

 

Laso le miró y sus ojos se tornaron tristes. No entendía su comportamiento. Y jamás le delataría, pero descubriría que ocultaba su amigo y le ayudaría.

 

Esa noche, Iv volvió a las instalaciones. Una vez allí, giro su pulsera y se abrió el portal, entrando un mini-robot y uno de sus compañeros protectores. Hablando ambos en su idioma, le dijo

 

─ No hemos podido hacer el dispositivo allí versión mini, es más difícil que la versión grande y no hay tiempo. Has de hacerlo tú aquí ayudado del mini-robot, e ir escondiendo todo sin volver a contactar. Esta luz es demasiado luminosa y podrían descubrirnos.

 

─ Creí que iba a venir a ayudarme un Ingeniero o un Mecánico, será más difícil así. ─Dijo Iv.

 

─ No hay más disponibles. Usa esto o tráete a uno de los Ingenieros de las otras ubicaciones, ahora he de irme.

 

─ Está bien. Y esto parece un juguete, no sospecharán. ─Dijo Iv.

 

El otro hombre fue al portal y desapareció cerrándose tras él.

 

Desde fuera, por debajo de la puerta Laso había visto salir la dorada-rosada e inmensa luz que había iluminado todo el pasillo. Suerte que el vigilante estaba haciendo la ronda por la parte opuesta del edificio. Laso había escuchado otra vez ese idioma extraño, pero esta vez parecía, por la altitud de sus palabras, que había alguien hablándole a Iv. Así que aguardó a que saliera su mejor amigo. Iv salió sorprendido al mirarle de frente.

 

─ Ah, olvidé un aparato esta tarde y el robot es un juguete que llevo desde niño, porque me asustaba quedarme solo y pensaba que me protegía. Ahora lo he tomado por costumbre, soy un crío. ─Dijo nervioso.

 

─ No lo eres. Igual que eres sincero y por eso te cuesta tanto fingir. He visto la luz y te he oído a hablarle a alguien, que aún estará ahí, porque no hay más salidas.  ─Pero, miró y no había nadie.─ Vaya, ha desaparecido, como la luz. Por cierto, el robot no lo traías al llegar aquí.

 

Iv se inquietó, no sabiendo que decir.

 

─ Has de decirme ahora mismo que está pasando, Iv. Uniendo esto a tus demás rarezas me estoy haciendo una idea de ti, una idea imposible de creer. Dijiste que eras diferente y jamás dices de dónde eres. Soy tu amigo, no volveré a fallarte, puedes confiarme tu secreto, mis sentimientos hacia ti no cambiarán. La confianza es un rasgo humano. ¿O es acaso ese el conflicto de no confiar? Dime que me equivoco.

 

─ La confianza no es un rasgo exclusivamente humano. Pero no te equivocas al decir que soy distinto.

 FIN DE LA PRIMERA PARTE

 

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